Sueños compartidos

Los sueños compartidos nos atraen especialmente.

Hart ( Towards a New Philosophical Basis for Parapsychological Phenomena, 1965)  los define como “aquellos en los que dos o más soñadores se sueñan  en una situación en común en el tiempo-espacio, e independientemente recuerdan sus alrededores, su conversación o sus interacciones dentro del sueño”.

El psicólogo de la Universidad de Stanford, Stephen LaBerge, la máxima autoridad en el estudio de los sueños lúcidos, escribe:

Recuentos de “sueños mutuos” sugieren que el mundo de los sueños en algunos casos puede ser tan objetivamente real como el mundo físico.

Esto es debido a que el principal criterio para la “objetividad” es que una experiencia sea compartida por más de una persona, lo cual supuestamente ocurre en los sueños mutuos. En ese caso, ¿qué le sucedería  a la tradicional dicotomía entre los sueños y la realidad?

Los estudios de LaBerge con soñadores lúcidos que emiten una señal cuando han despertado dentro del sueño sugieren que experiencias en los sueños, como tener sexo, reportan las mismas señas fisiológicas que se registran cuando las mismas experiencias ocurren en la vigilia (mismas alteraciones en el ritmo cardiaco, respiración, etc.).

Esto parece indicar que para el cerebro lo que ocurre en los sueños es igualmente real que lo que ocurre cuando estamos despiertos  (y recordemos la fras de Tim Leary “el cerebro está diseñado para diseñar realidades”, así que, ¿cuál es la verdadera y tajante diferencia entre los sueños y la realidad?).

Se dice que los sueños, donde es común un desdoblamiento de la persona en dimensiones etéreas, son responsable de la creencia en lo espiritual — el alma como la ficción del sueño. “El hombre creyó que estaba descubriendo una segunda realidad en el mundo de los sueños, y este es el origen de toda metafísica.

Sin los sueños, la humanidad no hubiera tenido la ocasión de inventar tal división en el mundo”, escribe Nietzsche. LaBerge está de acuerdo con Nietzsche, pero a diferencia del filósofo alemán se pregunta sobre la naturaleza de lo real y si la división entre esta y los sueños no es también un vició de la razón (la misma que dividió al cuerpo y a la psique): “Supongamos que la idea del alma-cuerpo deriva de las experiencias subjetivas del mundo de los sueños. Que se le otorgue o no al alma el estatus de realidad objetiva dependerá del estatus de realidad que se le de al sueño”. Es decir, aunque la idea del alma sea generada por los sueños, la investigación científica moderna considera relevante cuestionarse la supuesta potestad que tiene el mundo de la vigilia sobre lo real. “Esto finalmente nos hace preguntarnos si la realidad física no es una especie de sueño compartido. ¿Quizás lo que realmente sucede es el resultado balanceado de una míriadda de interacciones generadas por todos nosotros soñando el sueño de la realidad consensual?”, concluye LaBerge.

 

Artículo original de Alejandro Martínez Gallardo. Pijamasurf

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